Hace tiempo que los Colegios de Administradores de Fincas no pueden fijar unos baremos mínimos, ni siquiera orientativos. Por tanto, el precio que se cobra por administrar una Comunidad es fijado libremente por el Administrador y la Comunidad puede aceptarlo o no a su voluntad. Pero es necesario insistir que no siempre quien ofrece menor precio ofrecerá también menor coste, es necesario evaluar la calidad del profesional que oferta.
En cualquier caso se suele calcular la minuta en función del número de fincas y número de servicios con los que cuenta la Comunidad.
Normalmente se piensa que un Administrador sólo consigue aumentar la cuota de la Comunidad, sin embargo un buen Administrador no sólo no aumentará ésta sino que la disminuirá.
Esto es debido, entre otras cosas, a las gestiones que se hacen con la contratación de los proveedores. Los gastos que pueden llegar a reducirse más de un 50%. Una sola Comunidad no es gran negocio para el proveedor, sin embargo al Administrador le tratan como mayorista haciéndole grandes descuentos que el buen Administrador repercute directamente en la Comunidad, así el gasto del Administrador puede llegar a salir gratis.
Esta es la principal diferencia entre lo que normalmente se denomina "gestor", y el Administrador. El primero únicamente cobra y paga, no se preocupa por las cantidades porque no las paga él. Sin embargo el Administrador debe mirar por la economía de la Comunidad, haciendo lo posible por no aumentar las cuotas de Comunidad, siempre sin disminuir la calidad de los servicios que tiene la Comunidad.
Igualmente no existen baremos orientativos por parte de los Colegios de Administradores de Fincas, así el precio deberá ser pactado entre el propietario de las fincas y el Administrador.